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Este fin de semana nos vamos a quedar en casita (que ya tocaba) porque tenemos millones de cosas que hacer, contestar mil mails, cerrar bodas, perchas y trabajar en “eso” que todavía no os podemos contar. 
Por eso, en vez de contaros nuestro plan de este finde (que no va a ser muy interesante para vosotras), os vamos a contar el del fin de semana pasado, que estuvimos en Madrid y nos dio mucho de si.
El viernes como siempre, llegamos tarde, así que quedamos directamente para cenar. Hacía mucho tiempo que habíamos oído hablar sobre la Sala de Despiece y teníamos muchas ganas de ir así que quedamos allí (Ponzano, 19) 
Sala de Despiece
Para quien no lo haya visto ni en fotos, es un sitio nuevo de Madrid para comer/cenar en plan informal. Cuando llegamos estaba llenísimo, y según nos han contado siempre está igual así que nos fuimos al bar de enfrente a esperar que se vaciase un poco y sobre las 11,30, ya casi cenados vimos que estaba más transitable y fuimos a probar. Las impresiones de todos en general es que no vamos a volver. Los motivos son muy básicos, el local está chulo porque imita a la sala de despiece de una fábrica pero es muy agobiante, los camareros no fueron del todo simpáticos y la comida, bien, sin más. Conclusión mucha estética pero poco más. 
Sala de despiece. Ponzano, 19
El sábado tocaba ir de compras por nuestro barrio preferido, Las Salesas y para comer, un clásico para nosotras del que ya os hemos hablado muchas veces el Ten con Ten
Ten con Ten
Allí como siempre todo estupendo, llegamos a las 14.00 sin reserva pero nos hicieron un hueco en una mesa de las altas, que al final es lo que más nos gusta porque estás medio sentado, medio de pié y para una comida informal es más divertido. Si no habéis ido nunca, no podéis dejar de probar el risotto de parmesano. Es-pec-ta-cu-lar (Ayala, 6)
Por la tarde tuvimos una reunión con una de nuestras novias del 2014 (¡un placer conocerte!) y elegimos para la ocasión Dray Martina
Dray Martina
Nos habían avisado que era imposible reservar para comer o para cenar pero como fuimos a merendar no tuvimos ningún problema. Merece la pena ir, está decorado con un gusto exquisito y el ambiente es muy bueno. La tarta de limón no es la mejor del mundo (mucho mejor la de José Luís) pero había otras con muy buena pinta que no nos dio tiempo a probar, ¡tendremos que volver!
Mas tarde, jugaba nuestro querido Aleti contra el Barca (partidazo) y nos fuimos a verlo con el resto de nuestras amigas a La Caleta.
La Caleta
Mitico bar de la zona de Arguelles donde va la gente de los colegios mayores cuando ya se ha ido a vivir a un piso. Si algún día estás dando vueltas por Madrid y no sabes donde ir, acércate por La Caleta que siempre, siempre hay ambiente y un camarero muy majo que hace trucos de magia. (los cubos de 6 botellines de Heineken cuesta 5 €)
El domingo, un desayuno/brunch en La Tita Rivera
La Tita Rivera
Somos muy pesadas con este sitio, pero es nuestra segunda casa en Madrid por dos cosas: por el patio y por los casis. Cuando paséis por allí lo entenderéis y si ya habéis estado, sabéis de lo que estamos hablando. Os recomendamos el casi de “La madre de Nico” 
Después, un paseito por el Mercado de Motores a ver que se cocía por allí y de vuelta a casa 
¿Nos cundió o no nos cundió el finde? ¡Feliz fin de semana!