querida mama

Esta es la carta que el papa de baby petite le mando al pequeño por el día de la madre. La primera y como dice el, la última.

querida mama

Este es mi primer y último regalo por el día de la madre, ya que a partir de ahora, serás tú el que tengas que apañártelas para decirle a tu madre lo mucho que la quieres, y poder agradecerle todo lo que hace por ti. Por eso, te voy a echar un cable campeón, y te voy a contar algunas cosas que ha hecho tu madre en estos primeros meses de vida, vida que por cierto, nos has cambiado por completo.

No voy a contarte mucho de los 9 meses que le diste mientras empezabas a “ser”, solo decirte que tiene tanto coraje y corazón, que casi naces en casa por no ir tan pronto al hospital. Se duchó, hizo tu maleta, y me despertó con toda la calma del mundo para que fuera a por el coche. Si eso no es templanza… Eran las 3 de la mañana, a las 4 y media ya habías nacido.

Cuando asomaste la cara, tu madre se encargó de tranquilizarnos a los dos, a ti con un abrazo y a mí con su mirada. Ella ya era madre, yo un pato mareado con un tembleque de cuidado. Y a partir de ahí, todo cambió.

Tienes que saber, que tu madre no dejó de trabajar, que lejos de lamentarse, te daba de comer y mandada emails al mismo tiempo.

Tienes que saber que yo me voy a las 8 de la mañana y hasta la misma hora de la tarde no vuelvo. Y aun así guarda fuerzas para escucharme y apoyarme cuando no tengo un día bueno.

Tienes que saber que ya nunca más duerme profundamente, tiene un ojo mirando a tu cuna, y un oído en alerta con cada ruido que haces. Yo lo intento, pero cuando quiero levantarme, ya está abrazando y calmando tus sueños.

Tienes que saber, que cuando te baña se “disfraza” de payaso para que te rías, y que su cara es un poema cuando te mira.

Tienes que saber que sus ojos brillan cuando te besa, que está más guapa que nunca, que parece una princesa.

Tienes que saber que tiene mal la espalda, que eres un tigre de 8 kilos y ni se queja.

Que te ha llevado sola en avión, con dos maletas de mano, le acompañas en reuniones de trabajo, que has dormido en 10 casas diferentes, que te lleva con coche sola desde el primer día.

Tienes que saber que tu madre siempre mantiene la calma cuando lloras, me manda fotos de tus caritas cada día. Que te viste como a un príncipe, que tu armario es el doble que el mío, que siempre hueles a nuevo.

Tienes que saber que dormís del mismo lado, con la misma postura, que tenéis el mismo despertar y que tu madre te habla cada día, que eres su confidente aunque yo no lo “sepa”.

Tienes que saber que hoy, como cada mañana, te he cogido y dejado en nuestra cama, te he dicho al oído que cuides de tu madre, que es lo mejor que tenemos, que me ayudes a que sea feliz, que paséis un buen día, y que te quiero con toda mi alma.

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