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Hace poco dedicamos un post a las bodas con pasillo militar. Hoy os vamos a contar todos los detalles de una de las bodas que os adelantábamos en ese post, una boda con un sabor castizo, muy madrileño. Rocío y Rubén contrajeron matrimonio el 11 de Septiembre en Madrid en la Catedral Castrense de Madrid. 
La novia llevaba un vestido vintage, lleno de frescura y elegancia con una pequeña cola,. El vestido fue confeccionado con la fusión de encajes, sello de identidad de la firma Yolan Cris.

Rocío usó como tocado un broche cordobés de plata y perlas que acompañó con una cinta de perlas de su madre.

 Las mesas fueron nombradas con las calles más conocidas de madrid simulando los carteles originales. En el centro de las mesas, colocaron unas pequeñas fuentes dónde flotaban margaritas y gerveras, las flores preferidas de la novia.

Rocío eligió unos pendientes cordobeses de oro blanco y brillantes. El anillo es vintage de brillantes fabricado a mano, una joya familiar.

Los recien casados se fueron a dar una vuelta por Madrid en el descapotable del hermano de la novia. Rocío nos cuenta que fue muy divertido ir saludando a la gente que les miraba por la calle.

El ramo estaba compuesto por rosas blancas cerradas y unas hojas verdes. Para después de la comida, Rocío llevó un ramo de margaritas para tirar a sus amigas.

Al salir de la iglesia, los novios vivieron uno de los momentos más emotivos, el tradicional pasillo de sables.
Y al llegar al hotel, el resto de los amigos le hicieron otro “pasillo de sables”

Y cómo anecdota divertida, algunos de sus amigos se pusieron de acuerdo para hacerles este regalo tan original. Cambiaron todo el dinero en billetes de 5 euros para hacer esta alfombra!

Nosotras tuvimos la suerte de vivir esta boda es primera persona y os aseguramos que no falto ni un detalle!
Esperamos que os haya gustado tanto como a nosotras!!
¡Por cierto! Mañana tenemos sorteo en el blog… ¡Estad atentas!